¿Estaba almorzando unas porras? No.

¿Estaba trajinándome unas llesquetas de botifarra en Mosqueroles ? No.

Estoy al lado de mi sótano y me zampé algo de carne en salsa al lado de culés, periquitos y merengues.

Hoy no había otro tema: la lesión de Messi, pobre Leo, las cazadebrujastambiéndanescobazosdehierro.

Y claro, cuando alguien (que es el director de un mediático y poderoso medio de comunicación) sintetiza que hay que pararlo por lo civil o por lo criminal, aparecen los justicieros.

Anoche, el primero que dió de lleno. O casi.

Me inquietan los fanatismos, los radicales, los pajicortos. Los de aquí y los de allí. Los de cualquier lado.

Y Leo los desquicia.

No por su mágico fútbol, no porque siga divirtiéndose como un chaval en el patio de su colegio, no por su humildad, ni por su sencillez, ni siquiera por ser la cúspide, el súmmum de una excelente añada de futbolistas, de cultura balompédica, no por ser la cirereta que majestuosamente enaltece a un deporte donde la exquisitez, el trato por el balón, el achique de espacios y las diagonales diabólicas destartalan murallas y sistemas ultradefensivos. No. Messi, es la antitesís brutal y descarada de lo que se entiende por soberbia, por bochorno, por megaestrella.... Leo, es a sus veintipocos años un muchacho que se lo sigue sin creer, que se pone colorao, tímido y que incluso baja la mirada cuando está fuera del verde. Pero.... Messi, al abrocharse las botas.... nos convierte a todos, incluidos a ellos, en lo que quisiéramos ser: una auténtica delicia, un derroche de imaginación, una fuerza e inventiva clase magistral de lo que los pies esquivan.
Ahora, cuando durante tres, cuatro, cinco semanas o las que sean no disfrutemos de su maravillo juego de alas.... cuando entremos al bar y xarremos, hojeemos los diarios o veamos la caja tonta, cuando los aficionados vayan a los campos de fútbol, muchos lo encontraran a faltar, casi todos.... y nos deberíamos preguntar: ¿porqué siempre, seamos quien seamos, intentamos ocultar y derribar a aquellos que de la nada crean vida..... magia.... embrujo..... ?

Al salir, no olvidéis el paraguas. Yo casi siempre cuando salgo del bar, lo olvido en cualquier esquina.

La falta de costumbre.

Vayan con Diox.