1.- Los clones son una enfermedad para los foros. Cuanto antes se den cuenta los responsables de los mismos de esta sencilla verdad, más probabilidades tendrán de que no se les hunda el negocio por ese motivo.
2.- Una de las cosas más difíciles del mundo es pedir perdón sin más. Tan difícil es y, por tanto, tan poco frecuente que el que o la que lo hace suele a menudo recobrar su perdido prestigio a los ojos de los demás y aun en no pocas ocasiones incrementarlo. Pero el que pide perdón intentando culpar a otros muestra poco arrepentimiento y casi nunca mejora sino que empeora su ya deteriorado prestigio.
3.- La culpa colectiva no crea inocencias individuales. O en otras palabras: el mal de muchos no exonera a nadie.
4.- Follar mucho o poco no tiene nada que ver con el sentido de la Justicia. La injusticia debe pelearse siempre, con o sin la polla fuera.
5.- La confianza y la privacidad son los dos pilares de los negocios. El dependiente de una tienda que insulta a sus clientes y hace pública la información privada que dispone de ellos debe ser despedido fulminantemente, o, de otro modo, el negocio perderá su credibilidad y acabará cerrando.
6.- La vida también es un negocio. Lo que sabemos de otros de forma privada debe mantenerse en privado aun cuando las relaciones se deterioren hasta la ruptura. Revelar lo que se adquirió de forma privada y en base a la (entonces) confianza mutua es un grave error.
7.- Atacar a Chávez no es atacar a Venezuela. No hay guerra de grupos. El que se ampara en eso, o se arroga una representación que no posee o está simplemente intentando disfrazar su debilidad personal.
8.- Pedir perdón es cosa de grandes hombres y mujeres, pero concederlo es cosa de dioses. El que se equivocó debería volver a su casa lo antes posible.
9.- Y (como ha pedido reiteradamente EC) todos los demás deberíamos volver también a nuestras casas, y con la esperanza de que a dios le dé por volver también a la de todos.
10.- Y aquí y ahora debería haber paz y después gloria. La paz de después de la batalla y la gloria de que cada vela aguante su palo… ¿O es al revés?
Yo he de reconocer que el pedir perdón es una de las cosas que más me cuesta, ya que eso supone reconocer que he hecho algo mal. Pero también diré que nada alivia más el alma que el saberte perdonado cuando te duele haber herido a alguien.
Pues sí. Debería ser así, Alejandra
No siempre es posible. Existe también lo imperdonable
Estoy de acuerdo con Oliba, hay cosas que NUNCA se pueden perdonar.
También es cierto Xasel, pero en muchas ocasiones cuando sabemos que algo es imperdonable las personas no pedimos perdón para evitar los reproches y el no ser perdonados. Ahí es donde entra en juego el rencor.
El peor rencor es el que puedas sentir hacia ti mismo. Es la única consecuencia cuando sabes que has hecho algo imperdonable por mil veces que pidas perdon y otras mil que quieran aliviarte y te la concedan.
Es un círculo sin salida. Sólo hay una forma de evitarlo. No causar la ofensa imperdonable.
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