Pobretes abogados...a mí me caen bien.
Amén de que, en mi familia los hay, tengo una buenísima amiga abogada,
muchos de mis amigos lo son y muchos de mis compis también se ganan la vida
de esta deshonrosa manera...jajaja
Y todos ellos, poseen mucho sentido del humor hacia su profesión y ellos
mismos cuentan estos chistes.
Un trabajo que, en muchos despachos de gran renombre está muy mal retribuído,
hacen muchas horas, se les exige demasiado y están al límite de ses fuerzas.
No son un ejemplo de cómo hay que hacer las cosas. Tratan al cliente como una simple
cartera llena de billetes, les discriminan por sus activos y a sus empleados los usan y los tiran
como a productos desechables.



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