Exprimiendo el lubricante en una punta de dedo caliente. Viendo la piscina de sustancias claras. Extendiendo las piernas, sintiendo ese lugar arrugado mío. Acostado boca arriba, piernas abiertas, puta, puta desnuda, bien y lista.
Al sentirse deprimido, con cuidado de no derramar el líquido, el vehículo facilita la transición de inocente a sucio. El dedo presiona sobre el apretado capullo de rosa de la carne, presionando hacia adentro, sintiendo el frío repentino contra la piel caliente allí. Dos dedos en el interior, calentamiento, estiramiento, relajación, lubricación.

Mi otra mano agarra el tapón de vidrio, precalentándolo a la temperatura corporal. Listo para insertar. Moviéndolo en su lugar, presionando la punta firmemente contra mi entrada. Sintiéndome abrirme lentamente, el líquido cubriendo mi carne por dentro y por fuera facilitándola por dentro.

La vergüenza se propaga con la facilidad del movimiento, sí, has hecho esto antes, puta. Presionando, más duro, más duro. No demasiado rápido, saborea la sensación de entrada. Sintiendo que la inserción alcanza el ancho máximo, estirada sobre el cristal inflexible... luego aspira hasta el fondo, hasta la empuñadura antes de la llamarada.

Una toallita para lavar los dedos. El lubricante se posa de nuevo en la mesita de noche. Especialmente las bragas muy ajustadas me subieron las piernas, se engancharon un poco demasiado alto en las caderas. Jeans siguen. Sujetador y camiseta tirados desde el armario.

¿Sucio, lleno... jodido? Esperemos que más tarde. Con el lubricante anal, Fistit - vaselina lubricante anal sumergible 500ml de Erovida.