¡Saludos!

Perder a un ser querido es una de las experiencias más angustiosas y, desafortunadamente, frecuentes que enfrentan las personas. La mayoría de las personas que padecen una aflicción y un duelo normal atraviesan un período de dolor, aturdimiento, e incluso culpa e ira. Gradualmente estos sentimientos se alivian, y es posible aceptar la pérdida y seguir adelante

Es necesario seguir adelante y poner en orden las cosas, además de encargarnos de los trámites legales que conlleva este proceso. La declaración de la renta de un fallecido es uno de los trámites que hay que cumplir tras la muerte de una persona. Sus sucesores deberán hacerse cargo métodos sus bienes y derechos, pero también de las obligaciones
ante latencia Estatal de Administración Tributaria. Uno de los formularios para estas ocasiones es el modelo 650 en casos desherencias y otros.