En dos meses cierran dos cines de contenido «porno» en sesión continua. Se ha pasado de cuatro salas a una en una década y a una pérdida de ingresos de casi un millón de euros en la región


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Los cines de Corredera Baja de San Pablo continúan funcionando hasta que se alquile el local

Lo que se consideraba un negocio millonario hace una década, hoy no tiene futuro. Las Salas X no yerguen sus ingresos. En diez años se ha pasado de cuatro cines de género pornográfico a uno; la recaudación ha descendido casi un millón de euros, según los boletines informativos del Ministerio de Cultura (2002-2010), y el número de espectadores ha disminuido en casi100.000. Internet y la descarga gratuita de contenido «porno», la crisis y la subida del IVA por parte del Gobierno central (del 8 al 21%) el pasado mes de septiembre ha jugado en contra de los empresarios del género X.

Parece que esta secuencia tiene los días contados: Por siete euros, el espectador puede ver «Traseros primorosos», «Atrapados en el ascensor» y otros dos títulos más de la cartelera de la Sala X que aún funciona en la calle Duque de Alba, 4 (Madrid).
En sesión continua.Las veces que quiera, desde las 10.30 de la mañana hasta las 23 horas. Son las 16.30 de la tarde y el goteo de asistentes es constante. Todos hombres con edades comprendidas entre los 50 años y los 70. Entran rápidamente, pagan su entrada y toman asiento en la única sala de este cine dedicado a las proyecciones pornográficas.

Probablemente antes de que finalice el año, este cine será el único dedicado a esta actividad en la Comunidad de Madrid. ?Por cuánto tiempo? «Vamos tirandillo, pero la cosa está floja. Aun así, nuestro producto es diferente al del resto de salas», manifiesta Rafael Sánchez, proyector (ya en dvd) de estos cines desde los años 80. «¿Por qué es diferente? ¿Es “porno” en una sala, no?». «Porque es diferente. No puedo decirte más, ya he concedido muchas entrevistas», se limita a contestar.

Postas, alquilado por 17.000 euros al mes


El pasado mes de octubre echó el cierre para siempre la Sala X dela calle Postas y hace unos días ha colgado el cartel de «se alquila» la otra competidora de Corredera Baja de San Pablo. «Llevo ocho años trabajando aquí y se han reducido los clientes un 50%», explica el taquillero de Corredera. «Cada vez viene menos gente. Ahora, mira». El trabajador nos lleva fuera del establecimiento y señala al letrero que anuncia su fin, el mismo que indica que en este local de 750 metros cuadrados no se admiten negocios de hostelería. «Ya estoy buscando trabajo», admite el empleado resignado.

La Sala X de Postas ya ha encontrado arrendatario. Por 17.000 euros al mes, este local de 500 metros cuadrados se convertirá en un negocio que nada tiene que ver con el sexo, aunque la comercializadora no especifica el qué.

Tres décadas de esplendor


Las Salas X se instalaron en Madrid en marzo de 1984, después de que el gobierno del PSOE desarrollara y aplicara la legilsación sobre este cine con la conocida como «Ley Miró» (1/1982). Fue entonces cuando las películas «S», de contenido erótico, pasaron a la historia con Pilar Miró como directora general de Cinematografía. Con esta nueva norma, la exhibición ya no podía ser en una sala convencional, sino en una X. Internet ha sido su principal verdugo, dicen, pero la crisis los está rematando.
No solo a las salas. Incluso los minicines y cabinas de los «sex shops» han comenzado a extinguirse.

El fin de las Salas X en Madrid - ABC.es