Michel Houellebecq

Había devorado previamente otro libro del mismo autor, Plataforma, que fue además objeto de un montaje teatral de Calixto Bieito en el Romea, creo que con Juan Echanove como protagonista.

Plataforma era una demoledora declaración del cinismo con que nuestra sociedad vive el sexo, rebosante de provocación. Me gustó y me gusta.

Y animado, compré La posibilitat d'una illa, y lo compré dos veces, la primera para regalarlo, la segunda para leer lo que había regalado...

Es una obra compleja, como el autor, que adivino evoluciona peligrosamente hacia posturas reaccionarias que no se adivinaban, al menos yo no supe hacerlo, en su trayectoria anterior. Aquí se mezcla soledad, mucha, retorno a la religión como vía de escape, sexo, mucho pero triste, condenado, clonación, ciencia ficción... y gracias a la clonación, soledad elevada a lo eterno.

Si pretendes distraerte o aprender, seguramente no es el libro adecuado. Si pretendes, pero, interrogarte sobre tu posición ante los pensamientos del autor, muy políticamente incorrectos, léelo y prepárate a sufrir si todavía te queda consciencia. Puede ser duro descubrirse a uno mismo, aunque sea sólo las dudas y contradicciones de uno mismo.

Pero en definitiva, interesante y no indiferente.
E insisto, no deja espacio a la sonrisa. El único personaje simpático, el perro, clonado constantemente. Al menos, en el futuro, los perros seguirán siendo máquinas expendedoras de amor, lo que no es poco.